EXAMINANDO EL CORAZÓN ORGULLOSO



¿Sabías que existen dos tipos de orgullo? Un orgullo saludable que expresamos cuando sentimos que hemos realizado una buena labor (Gálatas 6:4) o por el logro de alguien a quien queremos (2 Corintios 7:4); y aquel orgullo pecaminoso, que Dios odia (Proverbios 8:13) pues es un impedimento para buscarlo.
  

Recuerdo la época en la cual fui ascendida al puesto de trabajo que más anhelaba; caminaba con la cabeza erguida sintiendo que era “alguien importante”, mi corazón rebosaba de orgullo; el tipo de orgullo que es pecaminoso pues te hace pensar que mereces lo que tienes, tratas de dar una mejor impresión a los demás y piensas que tu forma de hacer las cosas es la mejor. Definitivamente fue una época de sequía espiritual en mi vida, decía ser cristiana pero no tenía una vida de oración, no estudiaba Su Palabra con regularidad y no buscaba comunión con otros cristianos. Tiempo después fui confrontada por Dios a través de una prédica, le confesé mi pecado y Él me perdonó una vez más, comenzó la limpieza espiritual de mi corazón y me dio la oportunidad de comenzar de nuevo. 


La biblia dice que el orgulloso no busca a Dios (Salmos 10:4), por eso Dios lo ignora (Salmo 138:6), no lo tolera (Salmo 101:5), lo resiste (Santiago 4:6). El orgullo es el pecado por el cual un ángel se convirtió en demonio (Isaías 14:12-15), también fue el primer pecado del hombre y es el estado del corazón completamente anti-Dios que existe, mediante el que una persona ha suplantado el gobierno de Dios sobre su vida con el gobierno de su propia voluntad. En lugar de depender enteramente de Dios como era Su designio, un corazón orgulloso ahora se ve asimismo para decidir lo que es bueno y malo. Al respecto C.S. Lewis dijo: “Un hombre orgulloso siempre mira con desprecio a cosas y personas; y, por supuesto, cuando uno está mirando hacia abajo, no puede ver lo que está por encima suyo”.


Quisiera contarte cómo luce alguien orgulloso y alguien humilde: 


  1. Satanás, el ángel más hermoso creado por Dios, se llenó de orgullo y tuvo la osadía de intentar reemplazar a Dios y por eso fue echado del cielo (Isaías 14:12-15).


  1. Jesús, quien siendo Dios, no se aferró a su deidad sino que se rebajó voluntariamente y tomó la naturaleza de siervo, se hizo semejante a nosotros, se humilló a sí mismo y fue obediente hasta la peor muerte que pudiera existir (la cruz). Si alguien podía exigir que le rindieran honor y gloria era Él, pero vino al mundo de la forma más humilde posible, vivió austeramente a pesar de ser el rey más poderoso que jamás haya existido, Él dijo que no vino a ser servido sino a servir y enseñó a sus discípulos que debían ser humildes.


Tal vez pienses que el orgullo no es algo tan malo porque todos lo tenemos y pensamos que otros son mucho más orgullosos que nosotras, pero déjame decirte que tenemos la capacidad de ver el orgullo en otras personas, pero difícilmente en nosotras mismas; por eso te animo a examinar tu corazón orgulloso respondiendo a las siguientes preguntas y te sugiero que pidas a la persona que más te conozca a responder este cuestionario acerca de ti:


  1. ¿Consideras que eres orgullosa?

  2. ¿Sientes remordimiento cuando cometes errores?

  3. ¿Pides perdón cuando dañas a otras personas intencionalmente o no?

  4. ¿Tiendes a ver fácilmente los errores de los demás?

  5. ¿Te victimizas cuando los demás no actúan como tu deseas?

  6. ¿Crees que eres mejor que otras personas?

  7. ¿Tienes una lengua afilada y crítica? 

  8. ¿Tiendes a tener la última palabra? 

  9. ¿Generalmente piensas que tu forma de ser es la mejor? 

  10. ¿Te ofendes fácilmente? 

  11. ¿Tratas de dar una mejor impresión de ti de la que es honestamente correcta?

  12. ¿Se te hace difícil admitir cuando te equivocas? 

  13. ¿Esperas a que la otra persona admita que se equivocó para recién pedirle perdón?

  14. ¿Te pones a la defensiva cuando eres criticada o corregida? 

  15. ¿Frecuentemente interrumpes a la gente cuando está hablando?

  16. ¿Te sientes herida cuando tus logros o tus actos de servicio no son reconocidos o no son recompensados?

  17. ¿Te disgusta cuando los demás no son agradecidos contigo?


¿Y ahora, qué harás?

Te invito a que examines tu corazón y encuentres todos los ámbitos en tu vida en los que eres orgullosa. Confiesa tu pecado, arrepiéntete, pídele perdón a Dios y Él limpiará tu corazón. Empieza a enfocarte en tus propios pecados, busca gozo en Cristo,  sirve a los demás con humildad y vive para dar gloria a Dios.


La batalla contra el orgullo no es algo que sucede una vez en la vida, es un enfrentamiento constante mientras estemos en este mundo y sólo podremos ganar cada batalla si permanecemos arraigadas en Dios.


Es mi oración que este artículo te confronte con tu pecado de orgullo y empieces a vivir en humildad como Jesús.


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