¿Por qué necesitamos llevar una vida de oración?
Recuerdo cuando estaba en el último año de secundaria y faltaba una semana para dar el examen de admisión a la universidad, hasta ese momento había decidido tomarme un año sabático para saber lo que realmente quería hacer en mi vida; sin embargo mi intención duró poco por la advertencia de mis padres de enviarme a otra ciudad en caso no ingresara a la universidad, en ese momento me puse a estudiar contra el reloj y el día anterior al examen, hice la oración más emotiva, le pedí a Dios que me ayudara a ingresar y Dios en su inmenso amor y misericordia escuchó y contestó mi oración, a pesar de que yo sólo lo estaba buscando por conveniencia y para un deseo egoísta, Él mostró compasión por mí. Es triste que esta historia se repita día a día en la vida de muchas personas, que se acercan a Dios para obtener algo de Él, es como si tu hijo sólo se te acercara para obtener algo de ti y cuando se lo das, entonces se va, y así hasta la próxima vez que necesita algo. Es fácil darse cuenta que ese hijo no ama a su padre, sólo ama lo que su padre le da.
Como cristianos muchas veces decimos que queremos que Dios esté presente en nuestras vidas, pero no lo consideramos en todos nuestros pensamientos, decisiones y planes, sólo lo incluimos cuando necesitamos algo de Él. Frecuentemente lo buscamos cuando hemos probado todo lo demás y nada ha funcionado, como si fuera el último recurso. Muchos decimos que queremos orar más tiempo; pero no buscamos una vida de oración, no somos intencionales en vivir con Él cada día, pensamos que debemos orar, y desde ese punto estamos viendo la oración como un deber más no como un privilegio como hijos de Dios.
Por eso es necesario que sepamos qué es y qué NO es orar:
ORAR es tener una conversación íntima con Dios, es relacionarse con Dios con la finalidad de que sus pensamientos sean nuestros pensamientos, sus deseos sean nuestros deseos, sus propósitos se conviertan en nuestros propósitos. Según el Catecismo de Westminster la oración es "una ofrenda de nuestros deseos a Dios, en el nombre de Cristo, por la ayuda de su Espíritu, con la confesión de nuestros pecados, y un reconocimiento agradecido de sus misericordias”.
La biblia nos muestra innumerables veces que Dios es accesible a nosotros y nos escucha: En 1 Juan 5:14 dice: Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye, en Hebreos 4:16 dice: "Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro", y en Juan 14:13-14 Jesús dice: "Y todo lo que pidan al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo piden en mi nombre, yo lo haré".
Una vida de oración es permanecer en Dios todo el día, todos los días de nuestras vidas, pues sabemos que Él está en todos lados, escuchándonos, viéndonos y no hay ningún pensamiento o sentimiento que tengamos que Él no sepa, por eso no vivamos para aparentar ser santos ante las personas, sino que busquemos amarlo con todo el corazón, alma y mente en lo secreto y públicamente. No basta con tener un tiempo especial de oración y adoración a Dios, si después olvidamos que el propósito de nuestras vidas es glorificarle y gozar de su presencia.
Orar no es simplemente obtener cosas de Dios, sino obtener a Dios mismo, le presentamos nuestras peticiones, pero la finalidad es encontrar gozo en Él, y no en las cosas que obtenemos de Él. Como dijo C.S. Lewis "La oración en el sentido de la súplica, de pedir cosas, es una parte muy pequeña; la confesión y el arrepentimiento son su entrada, la adoración es su santuario; la presencia, la contemplación y el disfrute de Dios son el pan y el vino".
Orar no es pedirle que suceda lo que anhelamos, sino pedirle que nos dé conforme a Su voluntad. En 1 Juan 5:14-15 dice: "Y esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho".
Entonces, ¿Por qué debemos llevar una vida de oración?:
Porque separados de Él, nada podemos hacer: Diariamente nos creemos autosuficientes para vivir, hacemos planes sin consultarle, tomamos decisiones sin preguntarle, y no nos arrepentimos de vivir así. La oración es el medio por el cual nos relacionamos con Dios, Jesús dijo: “Separados de Mí, NADA pueden hacer” (Juan 15:5), sin oración nada podemos hacer, lo decimos, pero no lo practicamos. No debemos hacer nada sin orar, porque la oración es lo que nos conecta con Dios.
Porque es un mandato de Dios: Debemos vivir en oración, el apóstol Pablo dice: "Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos" (Efesios 6:18) y "Oren sin cesar" (1 Tesalonicenses 5:17).
Porque a través de la oración adoramos a Dios: Cuando oramos, contemplamos la majestad y santidad de Dios. David en los Salmos una y otra vez alaba y adora a Dios, El Salmo 150:6 es un ejemplo de eso: "¡Que todo lo que respira alabe al Señor! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!".
Porque es el ejemplo que Jesús nos dejó: Jesús siendo el hijo de Dios, la segunda persona de la trinidad, el perfecto hombre tenía una vida de oración. En Marcos 1:35 dice: "Levantándose muy de mañana, cuando todavía estaba oscuro, Jesús salió y fue a un lugar solitario, y allí oraba". Si Él necesitaba orar para permanecer en la voluntad del Padre ¿cuánto más nosotros?.
Porque necesitamos su intervención en nuestras vidas: En este mundo tenemos muchas aflicciones y contínuamente necesitamos refugiarnos en nuestro Padre. Como dice el apóstol Pablo en Filipenses 4:6-7: "Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús".
Porque es el medio de santificación: La oración es uno de los instrumentos por el cual Dios nos separa del mundo para que podamos cumplir el propósito para el cual nos creó. Estamos llamados a llevar una vida de oración porque un cristiano que ora poco no avanza en el camino de la santidad. Jesús dijo: "Estén alerta y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil" (Mateo 26:41).
Ahora que sabemos que precisamos llevar una vida de oración, empecemos pidiéndole perdón a Dios por no hacerlo, por no amarlo como debemos hacerlo y para que nos ayude a tener una vida de oración, que nos dé hambre y sed de Él. No confiemos en nuestras propias fuerzas, ganas o emociones, porque sin duda fallaremos.
Es mi oración que este artículo te infunda aliento para practicar una vida de oración.

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