¿Por qué nos cuesta tanto hacer nuestros devocionales diarios?
Sé que tal vez te sientas identificada con lo que voy a contarte y si es así espero que este artículo te ayude a recordar la necesidad y el privilegio que son los devocionales diarios para nosotras como creyentes.
Había pasado varios días en los que dejé de hacer mis devocionales diarios y sentí las consecuencias de ello, comencé a estresarme con todas las cosas que tenía que hacer y que no tenía suficiente tiempo de realizarlas, me costaba dormir bien porque aún en mis sueños seguía pensando en mi lista de pendientes, mi esposo empezó a notar mi falta de paciencia y mal humor, fue allí que me pregunté ¿Qué me pasa? ¿Por qué estoy así? Y la respuesta era obvia… Había dejado de hacer lo más importante, tener mi cita diaria con mi Dios, había pospuesto una y otra vez tener el momento que me transforma y me llena de gozo y paz a pesar de cualquier circunstancia, había olvidado que Él es suficiente para mí y fuera de Él nada tiene sentido, había omitido que separada de Él no podía hacer nada. Cada una de ellas son verdades que conocemos, que hemos experimentado una y otra vez, pero que tendemos a olvidar y necesitamos recordar una y otra vez, porque como bien dice Nancy Demoss Wolgemoth “Nuestras verdaderas creencias no se manifiestan en lo que decimos, sino en la manera como vivimos". Fue en ese momento en que corrí a los brazos del Todo Suficiente, Dios y entonces todo cobró sentido otra vez, mis días comenzaron a tener paz y gozo; mis prioridades estaban en orden otra vez.
Al igual que yo, todas luchamos diariamente con hacer lo que sabemos que necesitamos hacer “tener nuestra cita diaria con Dios”, o como lo expresa Ana Ávila: “El devocional es un momento del día en el que detenemos todo lo demás e inclinamos nuestro corazón a la Escritura para reconocer que necesitamos conocer a nuestro Hacedor y su Palabra.” El devocional diario es una de las disciplinas espirituales que como creyentes necesitamos entrenar todos los días y no sólo cuando tenemos ganas de hacerlo. Y claro que sabemos que no se trata de tener ese tiempo especial y luego olvidarnos de Dios y hacer las cosas a nuestra manera, porque estaríamos cayendo en religiosidad y eso no es lo que Cristo nos enseñó, Él nos enseñó a tener vidas de devoción y adoración a Dios. A través de la meditación de la Palabra y la oración es que Dios obra en nosotros y podemos crecer espiritualmente, por eso no debemos minimizar el hecho de que no lo estemos haciendo con la regularidad que amerita.
Al escribir este artículo comencé a meditar en las excusas que decimos del por qué dejamos de hacer nuestros devocionales diarios:
No tengo tiempo: Nos creemos las personas más ocupadas del planeta y creemos que Dios nos entiende por no poder tener un tiempo especial con Él, y nada está más lejos de la verdad que eso, la biblia dice que debemos vivir “aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (Efesios 5:16). Y la única forma de aprovechar el tiempo es priorizando a Dios en nuestro itinerario, poniendo nuestra mirada en las cosas celestiales antes que en las cosas terrenales.
Necesito un momento perfecto: Creemos que necesitamos tener un momento tranquilo, un lugar que inspire paz, nos dé comodidad y artículos perfectos para tener nuestro devocional, y como normalmente no tenemos nada de eso, entonces no podemos hacerlo y esto es algo que está tan metido en nuestro cerebro porque queremos ser como las chicas de las fotos que están en lugares apacibles con su biblia en la mano, y esa no es nuestra realidad diaria, nuestra realidad es tener un itinerario lleno de actividades y estar rodeada de muchas personas y necesitamos buscar conocer más a Dios en medio de todo eso.
No soy disciplinada: Esta es otra excusa que decimos y que nos lleva a alejarnos cada vez más del estudio de Su Palabra y de la oración, cuando lo que deberíamos hacer es hacernos más a Él y pedirle que nos ayude a ser disciplinadas y si un día fallamos regresemos nuevamente a Él. Dios dice: “Pondré en ustedes mi espíritu, y haré que cumplan mis estatutos” (Ez 36:27). Creámosle y hagamos nuestra parte.
No necesito hacer devocionales diarios: Esta excusa está ligada a la “autosuficiencia”, el hecho de creer que podemos vivir sin Él. Necesitamos recordar que necesitamos desear como niños recién nacidos la leche espiritual pura de La Palabra para que por ella podamos crecer para salvación (1 Pedro 2:2). No olvidemos que no sólo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (Mateo 4:4). Tenemos más necesidad de Dios de lo que creemos.
No entiendo lo que dice la biblia y no sé cómo orar: Esta excusa pretende hacernos sentir que no somos responsables de nuestra falta de conocimiento de Dios, pero si tan sólo tuviéramos un corazón como el de David que le pedía a Dios “Abre mis ojos, para que vea las maravillas de Tu ley” (Sal. 119:18), Dios respondería a nuestra oración y nos llenaría de entendimiento de Su Palabra. Y déjame decirte que estamos viviendo un tiempo único en el que hay muchas herramientas que podemos usar para aprender más de Su Palabra, sólo tienes que ser intencional en buscarlo. Necesitamos conocer la Biblia más de lo que creemos.
No siento ganas de leer la biblia ni orar: Un verdadero cristiano anhela con todo su corazón escuchar la voz de Dios y hablarle, aún a pesar de lo que sus sentimientos le digan porque sabe que éstos nacen de nuestros corazones pecaminosos, por eso cuando no sintamos ganas de hacer nuestro devocional es cuando más necesitamos hacerlo. No hacemos nuestros devocionales porque tenemos que hacerlo sino porque reconocemos que necesitamos a Dios para vivir.
No siento que haya cambios en mí después que realizo mis devocionales: Podría ser que no sientas los cambios en primera instancia, pero eso no significa que Dios no esté obrando en ti, necesitas perseverar en Él cada día para crecer espiritualmente.
Estoy cansada: Esta excusa se da porque no hemos priorizado nuestro devocional sobre todas las demás actividades que planeamos en el día y la razón es obvia, no estamos amando a Dios como decimos y necesitamos arrepentirnos y volver a priorizar lo que realmente es importante como creyentes.
Lo haré más tarde: Es típico que posterguemos aquello que consideramos que no es prioritario, por eso es importante que fijemos en nuestras agendas y en nuestra mente que Dios es prioritario en nuestras vidas, por eso necesitamos fijar un tiempo en el que podamos tener nuestra cita con Dios, te sugiero que fijes horarios alternativos ya que si no pudiste hacerlo en el primer horario que fijaste tienes la oportunidad de hacerlo en el siguiente y así hasta que puedas hacerlo.
Es impresionante la cantidad de excusas que ponemos para no tener un tiempo especial cada día con Dios, por eso necesitamos arrepentirnos diariamente y pedirle perdón a Dios por no amarlo como deberíamos y rogarle que nos dé sed y hambre de Él, entendimiento por Su Palabra y disciplina para buscarlo. Sin duda Él responderá esas oraciones porque son conforme a Su voluntad, Dios es fiel y siempre cumple Su palabra, hagamos nuestra parte también, porque como creyentes somos llamadas a glorificar a Dios en todo lo que hagamos, por eso seamos intencionales en programar nuestros devocionales y tratar de cumplir esa programación, así como cumplimos con los horarios de nuestras comidas porque nuestro cuerpo se siente debilitado cuando no se alimenta, de la misma forma nuestro espíritu necesita alimentarse de Dios todos los días.
Es mi oración que este artículo nos confronte continuamente acerca del privilegio y la necesidad de conocerlo más a través de Su Palabra y la oración.

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